PLASMA LÁSER

En sentido estricto el plasma no se trata realmente de un láser. En física y química, se denomina plasma al cuarto estado de agregación de la materia, un estado fluido similar al estado gaseoso pero en el que determinada proporción de sus partículas están cargadas eléctricamente (ionizadas).

El dispositivo de plasma trabaja gracias a un arco de electrones (un arco eléctrico) que se forma en su punta que permiten obtener, cuando contactan con la piel, unas pequeñas quemaduras puntiformes controladas que no transfieren calor a las zonas circundantes.

Con estos microdisparos controlados podemos obtener efectos contráctiles directos sobre la piel por lo que nos permite tratar arrugas faciales (perioculares, código de barras…) y gracias a ese efecto contráctil realizar blefaroplastias ( eliminación de piel excesiva del párpado superior e inferior) sin necesidad de pasar por quirófano (Blefaroplastias sin cirugía). Lo usamos también para acabar de mejorar el aspecto de la piel del párpado inferior después de una blefaroplastia inferior quirúrgica.

Actualmente el Plasma se posiciona como uno de los mejores tratamientos no quirúrgicos para el rejuvenecimiento de la mirada.

El número de sesiones dependerá del grado de envejecimiento de la piel pero los resultados son permanentes (sólo alterados por el proceso de envejecimiento que es progresivo en el tiempo)

El plasma es efectivo también para la eliminación de lesiones benignas de la piel (milium, lunares, xantelasmas, puntos rubí, angiomas…).

El dispositivo dispone de varios cabezales que nos permiten realizar también tratamientos antienvejecimiento en la piel. El calor controlado que se produce en la piel (sin quemadura) permite un efecto inductor del colágeno y una activación de los fibroblastos de la piel, mejorando por lo tanto la tensión y calidad de la piel.